El Miserere: resumen, personajes y análisis

El Miserere es una leyenda fantástica y religiosa de Gustavo Adolfo Bécquer, publicada originalmente en 1862. La obra combina el misterio, la culpa, la música y lo sobrenatural para contar la historia de un artista que busca crear una composición capaz de expresar su arrepentimiento y conseguir el perdón de Dios.

Este resumen de la leyenda El Miserere explica el descubrimiento de una partitura incompleta, la aparición de unos monjes muertos durante la noche de Jueves Santo y el intento imposible de reproducir una música que parece proceder del más allá. También presenta sus personajes y los temas necesarios para comprender el significado del relato.

Resumen de El Miserere de Gustavo Adolfo Bécquer

Título: El Miserere

Autor: Gustavo Adolfo Bécquer

Género: Leyenda fantástica y religiosa

Movimiento literario: Romanticismo

Año de publicación: 1862

Publicación original: El Contemporáneo

Contenido del artículo:
  1. Resumen de El Miserere
  2. Personajes de El Miserere
  3. Análisis de El Miserere

Resumen de El Miserere

Como resumen breve de El Miserere, la leyenda cuenta la historia de un músico extranjero que desea componer el Miserere más perfecto jamás escuchado para arrepentirse de un crimen cometido durante su juventud. Después de presenciar el canto sobrenatural de unos monjes muertos, intenta escribir aquella música, pero es incapaz de reproducirla por completo y termina perdiendo la razón.

En el relato, el Miserere es una composición basada en el salmo penitencial que comienza con las palabras latinas Miserere mei, Deus, es decir, “Ten misericordia de mí, Dios”. Este canto de arrepentimiento conecta la culpa del músico con la penitencia de los religiosos asesinados.

El manuscrito encontrado en Fitero

La historia comienza cuando el narrador visita la abadía de Fitero, en Navarra. Mientras revisa los libros de su biblioteca abandonada, encuentra dos o tres cuadernos antiguos de música, cubiertos de polvo y parcialmente roídos por los ratones.

Los cuadernos contienen la partitura de un Miserere. Aunque al final aparece escrita la palabra finis, el narrador observa que la composición está incompleta y que la música solo llega hasta el décimo versículo del salmo.

También descubre unas anotaciones en alemán que describen sonidos casi imposibles de interpretar. Las instrucciones hablan de huesos que crujen, cuerdas que aúllan, metales que atruenan y voces que deben expresar el dolor de toda la humanidad.

El narrador no sabe leer música con profundidad, pero siente curiosidad por aquel extraño documento. Pregunta por su origen a un anciano que lo acompaña en la biblioteca. El viejecito comienza entonces a contarle la leyenda del músico que había escrito la partitura.

La llegada del músico penitente

Muchos años antes, durante una noche lluviosa y oscura, un peregrino llega a la abadía de Fitero. Pide fuego para secar sus ropas, algo de pan para calmar el hambre y un lugar donde descansar hasta la mañana.

Un hermano lego lo recibe y, después de atender sus necesidades, le pregunta por el motivo de su viaje. El desconocido explica que es músico, que nació lejos de allí y que en otro tiempo alcanzó gran reconocimiento por su arte.

Sin embargo, durante su juventud utilizó la música para seducir y despertar pasiones que lo llevaron a cometer un crimen. Bécquer no detalla cuál fue ese delito. Ya anciano, el músico quiere utilizar para el bien las mismas facultades que anteriormente había empleado para el mal.

El peregrino cuenta que, al intentar pedir misericordia a Dios, no encontraba palabras capaces de expresar su arrepentimiento. Entonces descubrió el salmo de David que comienza con Miserere mei, Deus y decidió crear una música digna de aquel grito de dolor y penitencia.

Su intención es componer una obra tan profunda que, al escucharla, los ángeles se conmuevan y pidan junto con él la misericordia divina. Para encontrar inspiración ha recorrido diversos países y ha escuchado numerosas composiciones religiosas, pero ninguna le parece capaz de expresar lo que siente.

La historia del monasterio destruido

El hermano lego, algunos trabajadores de la abadía y varios pastores escuchan el relato alrededor del fuego. Uno de los rabadanes le pregunta al músico si conoce el llamado Miserere de la Montaña.

El pastor le explica que, muchos siglos atrás, existió un monasterio en las montañas cercanas. Un señor lo había construido utilizando los bienes que originalmente pensaba dejar a su hijo, al que terminó desheredando como castigo por su mala conducta.

El hijo, indignado porque los religiosos habían recibido aquellas propiedades, reunió a varios bandoleros. Durante una noche de Jueves Santo atacaron el monasterio, incendiaron el edificio, saquearon la iglesia y asesinaron a los monjes cuando estos se disponían a cantar el Miserere.

El monasterio quedó reducido a ruinas. Según la tradición de los habitantes de la zona, cada aniversario del crimen aparecen luces en las ventanas destruidas y se oyen cantos lúgubres procedentes de la antigua iglesia.

La creencia popular sostiene que los monjes regresan desde el purgatorio porque quizá murieron sin estar preparados para presentarse ante Dios. Cada Jueves Santo vuelven al lugar donde fueron asesinados para pedir misericordia cantando el salmo penitencial.

El rabadán añade que el prodigio se repetirá esa misma noche, dentro de pocas horas. Aunque los demás intentan detenerlo por la tormenta y por la distancia, el músico abandona inmediatamente la abadía. Está convencido de que por fin podrá escuchar el Miserere perfecto que tanto ha buscado.

La noche del canto sobrenatural

Después de recorrer aproximadamente una legua y media, el peregrino llega a las ruinas del monasterio. La lluvia ha cesado, pero la oscuridad, el viento entre los arcos destruidos, el sonido del agua y los animales nocturnos crean una atmósfera inquietante.

El músico espera durante largo tiempo sin que suceda nada extraordinario. Cuando empieza a pensar que el pastor pudo haberlo engañado, escucha el ruido de un mecanismo invisible, semejante al de un antiguo reloj preparándose para marcar la hora.

En medio de las ruinas suenan once campanadas, aunque el templo ya no conserva campana, reloj ni torre. Inmediatamente después, la iglesia comienza a iluminarse con una claridad azulada y sobrenatural.

Las piedras se levantan y vuelven a ocupar sus antiguos lugares. Los altares, las columnas, las capillas y las bóvedas destruidas se reconstruyen ante los ojos del peregrino, como si el edificio regresara por unos instantes al estado que tenía antes del incendio.

Desde el fondo del barranco aparecen los esqueletos de los monjes asesinados. Vestidos con los restos de sus hábitos, trepan por las rocas, entran en el templo, se ordenan en el coro y comienzan a entonar el Miserere.

La música no procede de instrumentos comunes. Está formada por el trueno que se aleja, el viento que atraviesa la montaña, el ruido de la cascada, las gotas que caen entre las grietas y otros sonidos de la naturaleza. A ellos se une algo imposible de explicar, semejante a un órgano sobrenatural.

Al llegar a uno de los versículos, surge un grito inmenso que parece reunir el dolor, la desesperación y la culpa de toda la humanidad. El músico escucha aterrorizado, pero también fascinado por una composición superior a cuanto había imaginado.

El canto cambia progresivamente. La oscuridad da paso a una luz celestial, los esqueletos recuperan la carne, una aureola aparece alrededor de la cabeza de los monjes y la cúpula parece abrirse para mostrar el cielo.

Ángeles y otras figuras celestiales se unen al himno. La intensidad de la luz y de la música supera la resistencia del peregrino, que pierde el conocimiento antes de que termine la ceremonia.

El intento de reproducir la música

Al día siguiente, el músico regresa a la abadía pálido y profundamente alterado. Cuando el hermano lego le pregunta con cierta ironía si logró escuchar el Miserere, él responde que sí y anuncia que va a escribirlo.

Pide al abad alojamiento y alimento durante algunos meses. Promete dejar una obra inmortal que borre sus culpas ante Dios y conserve para siempre el recuerdo de la abadía.

Los religiosos aceptan por curiosidad y compasión. El músico comienza a trabajar día y noche con una energía febril. A veces se detiene como si escuchara de nuevo los sonidos en su memoria y después escribe rápidamente las notas que cree recordar.

Consigue transcribir los primeros versículos del salmo, pero al llegar a la parte final que había oído en la montaña descubre que es incapaz de continuar. Ninguna combinación de notas logra reproducir la grandeza, el horror y la dulzura de aquella música.

El músico realiza decenas y después centenares de borradores. El fracaso se convierte en una obsesión: deja de dormir, pierde el apetito, sufre fiebre y termina perdiendo la razón.

Finalmente muere sin haber completado el Miserere. Los frailes conservan la partitura incompleta como un objeto extraño, y ese es el manuscrito que el narrador encuentra muchos años después en la biblioteca de Fitero.

La duda que cierra la leyenda

Cuando el anciano termina la historia, el narrador vuelve a contemplar las páginas polvorientas. Las notas y las indicaciones musicales permanecen ante él, pero no posee los conocimientos necesarios para comprenderlas.

El narrador desearía poder interpretar el manuscrito y comprobar si contiene realmente una música extraordinaria. Sin embargo, la leyenda termina con una duda: quizá aquellas notas no sean el testimonio de un hecho sobrenatural, sino únicamente la obra de un hombre dominado por la locura.

El final de El Miserere no confirma completamente ninguna de las dos explicaciones. El lector puede creer que el músico presenció el regreso de los monjes o considerar que la culpa, el agotamiento y la obsesión alteraron su percepción.

Personajes de El Miserere

Los personajes de la leyenda no poseen nombres propios. Bécquer los identifica mediante su función dentro del relato: el narrador descubre el manuscrito, el músico vive la experiencia sobrenatural y distintas voces transmiten la antigua historia del monasterio.

Las figuras centrales

  • El músico o romero: es el verdadero protagonista. Durante su juventud utilizó el arte para seducir y cometió un crimen que no se explica con detalle. Ya anciano, busca la redención componiendo un Miserere perfecto. Su deseo de transformar una experiencia sobrenatural en música termina conduciéndolo a la obsesión, la locura y la muerte.
  • El narrador: visita la biblioteca de la abadía de Fitero y encuentra la partitura incompleta. No presencia el canto de los monjes, sino que conoce la historia a través del anciano. Su curiosidad permite presentar la leyenda y su duda final mantiene la ambigüedad entre lo sobrenatural y la locura.
  • Los monjes muertos: fueron asesinados durante el ataque al monasterio. Según la tradición local, regresan cada Jueves Santo desde el purgatorio para pedir misericordia mediante su canto. Representan la culpa, la penitencia y la conexión entre la muerte y lo sagrado.

Quienes transmiten la historia

  • El anciano: acompaña al narrador en la biblioteca y le cuenta el origen de la partitura. Gracias a su relato, el lector conoce la historia del músico.
  • El hermano lego: recibe al peregrino en la abadía, le proporciona alimento y alojamiento y escucha la explicación de su búsqueda. Al principio considera que el músico puede estar loco.
  • El rabadán: es el pastor que cuenta la tradición del Miserere de la Montaña. Su historia convence al músico de dirigirse a las ruinas durante la noche de Jueves Santo.
  • El hijo desheredado: reúne a los bandoleros que atacan el monasterio porque considera que los religiosos se han apropiado de los bienes que debían pertenecerle. Su venganza origina el prodigio que se repetirá cada año.
  • Los bandoleros: acompañan al hijo desheredado, incendian el monasterio y asesinan a los monjes mientras estos comienzan el canto religioso.

Análisis de El Miserere

La leyenda combina el relato religioso con el terror fantástico y la reflexión sobre la creación artística. La música no funciona únicamente como acompañamiento: es el centro del conflicto y el medio mediante el cual el protagonista intenta enfrentarse a su culpa.

Culpa, penitencia y redención

El músico viaja porque desea reparar el uso dañino que hizo de su arte durante la juventud. Pretende alcanzar la salvación mediante una composición que exprese de forma perfecta su arrepentimiento.

Los monjes también están relacionados con la penitencia. Según la leyenda popular, regresan desde el purgatorio para pedir la misericordia divina. El Miserere une así dos culpas distintas: la de los religiosos que quizá murieron sin estar preparados y la del artista que intenta redimirse.

Sin embargo, el relato no confirma que el músico consiga el perdón. Muere sin terminar la obra y sin saber si su esfuerzo ha sido suficiente. La redención permanece como un deseo, no como una recompensa asegurada.

La búsqueda de una obra imposible

El músico escucha una composición que supera las posibilidades del arte humano. En ella participan las voces de los muertos, los sonidos de la naturaleza y las jerarquías celestiales. Ninguna orquesta ordinaria podría reproducirla por completo.

Su fracaso representa la distancia entre la inspiración y la obra terminada. El artista puede imaginar o percibir algo extraordinario, pero no siempre dispone de los medios necesarios para darle una forma comprensible.

La obsesión por alcanzar la perfección termina destruyéndolo. Cuanto más intenta reproducir la experiencia, más consciente se vuelve de la insuficiencia de sus notas. El arte aparece como una fuerza elevada, pero también peligrosa cuando el creador no acepta sus propios límites.

La música de la naturaleza y del más allá

Durante el prodigio, la música surge del viento, el agua, el trueno, las piedras y las voces de los muertos. Los elementos naturales dejan de ser simples sonidos y se convierten en partes de una composición sagrada.

Bécquer describe el canto mediante comparaciones visuales y emocionales porque la música escuchada por el protagonista no puede representarse directamente con palabras. El lector no oye el Miserere, pero percibe sus efectos a través del miedo, la luz, el movimiento y las reacciones físicas del músico.

El terror romántico

La noche, la tormenta, las ruinas, los esqueletos y la aparición de los muertos son rasgos característicos de la literatura fantástica y romántica. El paisaje responde al estado emocional del protagonista y prepara la entrada de lo imposible.

La escena no produce únicamente miedo. También provoca admiración y una sensación de grandeza. El músico contempla algo aterrador, pero al mismo tiempo cree encontrarse ante la belleza absoluta que había buscado durante toda su peregrinación.

Una historia dentro de otra historia

La narración no es completamente lineal. Comienza con el hallazgo del manuscrito, continúa con la historia que cuenta el anciano y, dentro de ella, incluye el relato del propio músico y la leyenda narrada por el rabadán.

Estas voces encadenadas hacen que los hechos lleguen al lector de manera indirecta. Nadie puede comprobar completamente lo ocurrido en las ruinas, porque la experiencia depende del testimonio del músico y de una tradición transmitida durante generaciones.

La duda entre milagro y locura

El texto presenta indicios que apoyan la explicación sobrenatural: existe una partitura física, las anotaciones parecen describir la aparición y el músico conoce sonidos que los demás no pueden imaginar.

Al mismo tiempo, desde su llegada a la abadía los otros personajes consideran que puede estar loco. Su culpa, su obsesión artística, el viaje bajo la tormenta, la falta de sueño y la fiebre también podrían explicar sus visiones.

La pregunta final del narrador conserva esa incertidumbre. Bécquer no obliga al lector a elegir entre un milagro y una alucinación, y precisamente esa falta de explicación definitiva mantiene el misterio de la leyenda.

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