Casa Tomada: Resumen, Personajes y Análisis
Casa tomada es un cuento fantástico de Julio Cortázar sobre Irene y su hermano, dos adultos solteros que llevan una vida rutinaria en una antigua casa familiar. Su tranquilidad comienza a desaparecer cuando unos ruidos inexplicables los obligan a ceder progresivamente las habitaciones, hasta que deben abandonar por completo el lugar. La identidad de aquello que ocupa la vivienda nunca se revela.

Título: Casa tomada
Autor: Julio Cortázar
Género: Cuento fantástico
Primera publicación: 1946, en la revista Los Anales de Buenos Aires
Publicación en libro: 1951, dentro de Bestiario
Personajes principales: Irene y su hermano, cuyo nombre no se menciona
Resumen de Casa tomada
El siguiente resumen del cuento Casa tomada presenta la rutina de los hermanos, la primera ocupación de una parte de la vivienda y el momento en que ambos son expulsados definitivamente por una presencia desconocida.
La vida cotidiana de los hermanos
Irene y su hermano viven solos en una casa antigua, espaciosa y llena de recuerdos familiares. Allí habían vivido sus bisabuelos, su abuelo paterno, sus padres y ellos mismos durante la infancia. Aunque el lugar es lo bastante grande para varias personas, los dos han permanecido en él sin formar sus propias familias.
Ambos han entrado en los cuarenta años. Irene rechazó a dos pretendientes sin una razón clara, mientras que María Esther, la mujer con quien su hermano habría podido comprometerse, murió antes de que eso sucediera. El narrador llega a pensar que la propia casa pudo haber influido en que ninguno de los dos se casara.
Los hermanos no necesitan trabajar porque reciben periódicamente dinero procedente de unos campos. Dedican las mañanas a limpiar la vivienda y almuerzan siempre al mediodía. Después, Irene pasa gran parte del tiempo tejiendo prendas, mientras su hermano observa su trabajo, revisa la colección de estampillas de su padre o sale a buscar libros de literatura francesa.
La casa está dividida en dos sectores. En la parte más retirada se encuentran el comedor, la biblioteca, una sala y varios dormitorios. Una puerta maciza de roble separa ese espacio del ala delantera, donde están la cocina, el baño, el living y las habitaciones que ocupan los hermanos.
Los primeros ruidos en el fondo
Una noche, mientras Irene teje en su dormitorio, su hermano se dirige a la cocina para calentar el agua del mate. Antes de llegar, escucha un sonido impreciso procedente del comedor o de la biblioteca. Le parece oír algo semejante a una silla que cae sobre una alfombra o un murmullo apagado.
El ruido se aproxima por el pasillo. Sin detenerse a comprobar su origen, el narrador se lanza contra la puerta de roble, la cierra con llave y asegura el gran cerrojo. De esta manera, la parte posterior de la casa queda aislada.
Cuando vuelve con el mate, le comunica a Irene que han tomado la parte del fondo. Ella le pregunta si está seguro y, después de recibir una respuesta afirmativa, acepta que tendrán que vivir únicamente en el sector delantero.
Los hermanos no ven a ningún intruso ni descubren qué produjo los sonidos. Tampoco intentan entrar nuevamente, investigar lo ocurrido o buscar ayuda. Aceptan la pérdida de esa zona con una tranquilidad desconcertante.
La adaptación a un espacio más pequeño
Durante los primeros días, Irene y su hermano lamentan haber dejado objetos valiosos para ellos al otro lado de la puerta. En la biblioteca quedaron los libros de literatura francesa del narrador. Irene perdió unas carpetas y unas pantuflas, mientras que también quedaron allí una pipa y una antigua botella de Hesperidina.
Sin embargo, pronto descubren que vivir en una parte más pequeña de la casa también simplifica sus tareas. Tardan menos en limpiar y reorganizan la preparación de las comidas para no tener que entrar en la cocina durante la noche.
Irene dispone de más tiempo para tejer. Su hermano, privado de sus libros, comienza a revisar con mayor atención la colección de estampillas de su padre. Los dos pasan largas horas juntos en el dormitorio de Irene y, poco a poco, dejan de pensar en las habitaciones perdidas.
Aun así, la cercanía con la parte tomada influye en su comportamiento. Cuando están en la cocina o en el baño, situados junto a la puerta de roble, hablan más fuerte o cantan para evitar el silencio. En el living y los dormitorios, en cambio, se mueven con cuidado y perciben con claridad los sonidos más pequeños.
La presencia avanza hacia ellos
Una noche, antes de acostarse, el narrador siente sed y se dirige a la cocina para buscar agua. Desde la puerta del dormitorio oye nuevamente los ruidos. Esta vez no provienen de la parte que habían cerrado, sino de la cocina, el baño o el pasillo del sector donde todavía viven.
Irene nota que su hermano se ha detenido y se acerca a él. Los dos permanecen en silencio hasta confirmar que los sonidos se encuentran de su lado de la puerta de roble. Sin mirar hacia atrás, el narrador toma a Irene del brazo y corre con ella hacia la entrada.
Ambos atraviesan la puerta interior y quedan en el zaguán. El narrador la cierra de golpe y los sonidos dejan de escucharse. Irene comprende entonces que también han tomado el último sector de la vivienda.
El tejido todavía cuelga de sus manos, pero los ovillos han quedado dentro de la casa y las hebras desaparecen por debajo de la puerta. Al darse cuenta de que no puede recuperarlos, Irene deja caer la labor. Ninguno de los dos ha tenido tiempo de llevarse pertenencias.
El abandono definitivo de la casa
Los hermanos salen únicamente con la ropa que llevan puesta. El narrador recuerda que ha dejado quince mil pesos en el armario de su dormitorio, pero ya es demasiado tarde para intentar recuperarlos.
Son aproximadamente las once de la noche. El hermano rodea con el brazo la cintura de Irene y cree que ella está llorando. Después, los dos salen a la calle sin indicar adónde irán ni qué harán a partir de ese momento.
Antes de alejarse, el narrador cierra bien la puerta exterior y arroja la llave a una alcantarilla. Lo hace para evitar que algún ladrón intente entrar sin saber que la casa ya ha sido tomada.
El cuento termina en ese instante. Los hermanos no se trasladan a un hotel ni a un apartamento, no consultan a un abogado y tampoco regresan para recuperar la propiedad. El lector nunca descubre quiénes o qué produjeron los ruidos que los expulsaron.
Personajes de Casa tomada
El cuento se concentra en dos personajes activos. Las demás personas aparecen únicamente a través de los recuerdos o comentarios del narrador.
Irene
Irene es una mujer soltera que vive con su hermano en la casa familiar. El cuento no indica si es la mayor o la menor. Lleva una existencia tranquila, ordenada y dedicada principalmente al tejido. Confecciona prendas útiles, como medias, chalecos y ropa para el invierno, aunque en ocasiones deshace su trabajo cuando el resultado no le agrada.
Su forma de reaccionar ante la ocupación resulta significativa. Cuando su hermano le informa que han perdido la parte posterior de la casa, Irene acepta la situación sin exigir una explicación. Al final también abandona inmediatamente el tejido cuando los ovillos quedan dentro, como si comprendiera que todo lo perdido es irrecuperable.
El hermano y narrador
El hermano de Irene cuenta la historia en primera persona, pero su nombre nunca se menciona. Por tanto, no se llama Julio: Julio Cortázar es el autor del cuento, no uno de sus personajes.
El narrador se ocupa de comprar la lana de Irene, buscar libros franceses y ayudar con las tareas domésticas. También es quien escucha primero los ruidos, cierra la puerta de roble y conduce a su hermana hacia la calle cuando la presencia ocupa el último sector.
Aunque actúa rápidamente ante el peligro, nunca intenta descubrir su causa. Su aceptación de los acontecimientos, unida al tono sereno con el que los relata, contribuye a la atmósfera inquietante de la historia.
Personas mencionadas y presencia desconocida
- María Esther: mujer que murió antes de llegar a comprometerse con el narrador. Solo aparece en sus recuerdos.
- Los pretendientes de Irene: dos hombres rechazados por ella sin un motivo claramente explicado.
- El padre de los hermanos: antiguo propietario de la colección de estampillas que el narrador revisa después de perder sus libros.
- Los primos: familiares lejanos que podrían heredar la propiedad cuando los hermanos murieran.
La fuerza que ocupa la casa no puede considerarse un personaje definido. Cortázar no le asigna un nombre, una apariencia ni una naturaleza concreta. Su existencia se percibe únicamente por medio de ruidos sordos y por la reacción de los hermanos.
Análisis de Casa tomada
El análisis de Casa tomada debe considerar que el cuento no proporciona una explicación definitiva sobre los invasores. Su efecto depende de la combinación entre una vida completamente rutinaria y la aparición de un fenómeno imposible de identificar.
Lo fantástico dentro de la vida cotidiana
La historia comienza con actividades comunes: limpiar, cocinar, tomar mate, tejer y revisar estampillas. Cortázar describe estas rutinas con naturalidad antes de introducir los sonidos inexplicables. Lo extraordinario aparece dentro de un ambiente doméstico sin modificar el tono tranquilo de la narración.
Los hermanos no ven ninguna criatura ni reciben una explicación sobrenatural. El lector solo conoce aquello que el narrador escucha. Esa falta de información impide determinar si la amenaza es real, imaginaria, humana o sobrenatural.
La casa como refugio y encierro
La casa representa la seguridad, la memoria familiar y la continuidad del pasado. Los hermanos pueden vivir sin trabajar y mantenerse apartados del mundo exterior gracias a la propiedad y al dinero heredado. En ese sentido, la vivienda funciona como un refugio.
Sin embargo, también puede entenderse como un espacio que los mantiene inmóviles. Irene y su hermano no han construido vidas independientes, no tienen parejas y casi toda su existencia transcurre dentro de las mismas habitaciones. El propio narrador sospecha que la casa pudo impedir que se casaran.
La aceptación progresiva de la pérdida
Uno de los aspectos más inquietantes del cuento es la pasividad de los protagonistas. Cuando pierden la parte posterior, no intentan recuperarla. Simplemente reorganizan sus tareas y reducen su vida al espacio disponible.
La ocupación avanza porque los hermanos siempre retroceden. Primero renuncian a sus libros, prendas y recuerdos. Después abandonan el resto de sus pertenencias y, finalmente, la casa completa. Su comportamiento puede interpretarse como una representación del miedo, la resignación o la incapacidad de enfrentarse a un cambio inesperado.
¿Qué significa Casa tomada?
La explicación de Casa tomada no es única. La presencia que ocupa la vivienda puede relacionarse con el miedo a lo desconocido, la pérdida de la seguridad, la resistencia al cambio, el peso del pasado familiar o el avance de una realidad que los protagonistas no están preparados para afrontar.
También existen interpretaciones sociales, políticas y psicológicas. Sin embargo, el texto no confirma ninguna de ellas de manera definitiva. Cortázar mantiene deliberadamente la identidad de los invasores fuera del relato, por lo que la imagen de la casa tomada conserva su ambigüedad.
El espacio y la construcción del suspenso
La distribución de la vivienda cumple una función esencial. La puerta de roble establece una frontera entre la zona ocupada y el lugar donde todavía pueden vivir los hermanos. Cuando los ruidos atraviesan esa frontera, ya no queda ningún espacio interior donde refugiarse.
El suspenso no depende de persecuciones ni apariciones visibles, sino de sonidos apagados, puertas cerradas, habitaciones inaccesibles y objetos que quedan fuera del alcance de los protagonistas. El tono sereno del narrador contrasta con la gravedad de lo sucedido y hace que la expulsión resulte todavía más desconcertante.
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